Ver no es solo entretenimiento. Es un ejercicio de empatía. Cada año, miles de niños cruzan solos la frontera sur de Estados Unidos. Algunos llegan con sus madres, otros no. La película no da respuestas fáciles ni demoniza a ningún bando. Simplemente muestra que el amor de una madre y un hijo puede más que los muros, las patrullas y la distancia.