Absolutamente sí. Si eres purista del teatro, quizás la voz de Gerard Butler te chirríe al principio; pero si te permites ver la película como lo que es—una tragedia romántica gótica más que una grabación de un musical—encontrarás una obra visualmente deslumbrante, emotiva y poderosa.
En el vasto panorama de las adaptaciones musicales a la gran pantalla, pocas han generado tanta expectación, devoción y debate como . Dirigida por Joel Schumacher y producida por el propio Andrew Lloyd Webber, esta cinta llegó a los cines con la misión titánica de trasladar la magia del teatro West End y Broadway a una experiencia visual global. Dos décadas después, la película se ha consolidado como un clásico moderno del género, celebrada por su estética deslumbrante y las actuaciones que introdujeron a una nueva generación en la historia del misterioso hombre de la máscara.
Puedes encontrar la película en 4K Ultra HD en plataformas como Amazon Prime Video, Apple TV o en edición de coleccionista en Blu-ray. La edición de 2 discos incluye un fascinante documental sobre la construcción de la Ópera falsa en los estudios de Pinewood, donde construyeron una réplica a escala 1:1 de la Ópera Garnier.
From the first thunderous organ chord, the film announces its greatest strength: pure, gothic spectacle. The production design is astonishing. The crumbling, gaslit catacombs of the Paris Opéra are rendered with a tactile, waterlogged decay that feels both romantic and terrifying. The iconic chandelier crash, meticulously built up to, delivers the cinematic bombast the stage simply cannot replicate. Schumacher, a director often associated with the excess of the 80s and 90s, wisely leans into that excess here. The Masquerade sequence is a riot of velvet, gold, and swirling choreography, capturing the decadent fever dream of the original source material.
En su momento, las críticas fueron mixtas. Roger Ebert le dio tres estrellas y media, alabando la producción pero señalando la falta de química entre Butler y Rossum. La crítica especializada en música clásica lamentó que no se usaran cantantes de ópera reales para el Fantasma.